Un “Tara service”.

Voy a recurrir a mis recuerdos para abordar el tema de hoy, que es el intrusismo profesional cuando se trata de la reparación de averías en fontanería o electricidad. Tara service era un popular personaje de las historietas de mi juventud, que fue muy leída y disfrutada en Uruguay y Argentina a partir de los ’80  , cuando aún existían los aparatos de radio y televisores de válvulas. El personaje en cuestión terminaba arreglando dichos equipos literalmente a golpe de maceta.

No es que yo tenga nada en contra de las personas atrevidas  que no tienen reparos a la hora de ocuparse del mantenimiento de su hogar o del de algún familiar o vecino. De hecho, durante la crisis que se desató en España a partir de 2008, muchos profesionales del sector de la construcción, para sobrevivir con el paro utilizaron su experiencia general para incrementar el sustento y reducir los costes por estos conceptos que tuvieran sus familiares y amigos.

Pero lo que sí quiero abordar hoy es que cuando sin necesidad vital alguien acomete sin las competencias adecuadas ni seguro de responsabilidad civil contratados, trabajos que las requieren; acaban provocando situaciones más engorrosas que las precedentes. En tal caso sí tenemos un problema, y hablo de chapucillas e intrusos peyorativamente.

Por ejemplo.

Es posible, -aunque usted no lo acredite; que un 10% de los trabajos que hago sean para reparar los errores cometidos por los intrusos. Muchas veces intervienen en la red eléctrica con el mayor desparpajo, y cuando se trata de termos, calderas; etc; los problemas acarreados pueden no tener vuelta atrás.

Algunos de los casos con que me he encontrado.

  • No funcionaba el calentador. Entonces acudió a la bomba y le quitó un seguro, provocando que el agua saliera con toda la presión e inundara la cocina.
  • Colocó una toma de corriente debajo del fregadero, en una zona con acceso a humedades.
  • Por no tener luz en el baño comenzó a manejar la caja de distribución eléctrica, provocando un cortocircuito general  y quemando el diferencial por consiguiente.
  • Tenía un atasco en el fregadero. No desmontó la tubería y echó ácido en la cubeta,  provocándose quemaduras.
  • En el cuarto de contadores de luz, empalmó los cables de modo inadecuado y  sobre tableros de madera, provocando exceso de temperatura y hasta riesgo de incendio.
  • Desmontó un  mecanismo de cisterna que no era universal.  Luego no pudo instalarlo.

 

Pienso que siempre hay que llamar al fontanero y electricista de confianza, o probar con alguna empresa del sector que pueda cumplir con los requisitos y normativas que exigidos. Es lo más adecuado para resolver verdaderamente los problemas en el hogar, y evitar males mayores.

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